martes, 22 de julio de 2008

Historia de los Imanes

Un poco de historia

Los griegos describieron por primera vez la existencia en occidente de piedras
poderosas o magnetitas. Galeno empleaba magnetos para el tratamiento del dolor. Y
describieron su poder medicinal en ciertas patologías específicas. Pero paralelamente
ya en Oriente, en China principalmente , se usaban para reducir molestias dolorosas y
especialmente la fatiga.

En el siglo IV, Marcel, filósofo y médico francés, aconsejaba llevar un imán alrededor del
cuello para aliviar los dolores de cabeza. En el siglo VI, Alejandro de Tralles utilizaba
imanes para tratar el dolor de las articulaciones.

El médico árabe Ibn Sina, conocido como Avicena (siglo X) trataba a sus pacientes de la
depresión con magnetos.

Y en Persia un médico describió la utilización de imanes en casos de gota y dolores
musculares (año 1000) .

Paracelso, médico del siglo XVI fue uno de los primeros en postular que la Tierra era un
gran imán. En sus obras sobre terapia magnética, Paracelso indica que el "imán es el
rey de todos los secretos" y además describe con detalle los diversos efectos curativos
de esta técnica en los seres vivos.

En el siglo XVIII en Francia fueron célebres los estudios sobre curación magnética
realizados por un abad francés llamado Le Noble : la Real Sociedad francesa de
medicina examinó sus trabajos y elaboró informes tan favorables que concluyeron que
el imán parecía destinado a desempeñar un papel tan importante en la práctica y la
teoría médicas como el que estaba comenzando a tener en el campo de la física
experimental.

Posteriormente, hubo algunos autores que investigaron sobre las terapias magnéticas:

- los japoneses Takahashi y Nakagawa investigaron sobre su beneficio en dolores
articulares;

- J. M. Boboc en 1980 para el tratamiento del dolor de espalda;

- Baron - reputado neurooftalmólogo y director de investigación en el CNRS francés-
que concluyó en 1982 que los imanes eran muy eficaces para tratar el síndrome
mesencefálico (sus experimentos le llevaron a descubrir el aspecto relajante del polo
Norte de un imán);

- P. Orengo, un cirujano ortopédico que trató miles de patologías en las articulaciones
con imanes y que en colaboración con el doctor M. T. Couchard demostró las
propiedades contra el dolor del polo Norte de los imanes;

- Valade ,quien concluyó que eran muy eficaces en el tratamiento de los dolores de
cabeza (la neuralgia de Arnold);

- y los estudios efectuados en el Hospital Saint Michel de París donde un equipo probó
la efectividad de los campos magnéticos en la parálisis facial.